Una de consultores

 Palabra de consultor

¿No os parece que los consultores hablan un poco raro? ¿Qué todo suena distinto a lo que es en realidad?

Pues es que esta gente tiene la manía de utilizar sinónimos bien sonantes para no llamar a las cosas por su nombre.

Hace unos días estaba en un seminario virtual sobre emprendimiento con varias personas y un consultor como ponente. En un momento de la charla, una de las asistentes, a la que habían despedido recientemente de un banco, comentó que siempre había soñado con montar una tienda de productos ecológicos con una compañera del banco a la que todavía no habían echado.

En ese momento al conferenciante le saltó su “gen consultor” y ni corto ni perezoso interrumpió: “desvinculado, desvinculado…”

Si claro, si te despiden te desvinculas, pero hombre, me parece que en este idioma español tan rico que manejamos existen expresiones más precisas para reflejar esa situación. Es como si en las esquelas escribieran: “Se desvinculó de la vida terrenal a los 85 años…” o cuando vendo un coche diga que me he desvinculado o que en lugar de divorciarme me desvinculo de mi pareja.

¿Qué tal va tu catarro?... bien, bien me estoy desvinculando de él

Los asistentes nos sonreímos un poco, lo mismo que cuando nos comentó que en estos momentos, las empresas están acometiendo muchos procesos de reestructuración y uno de los asistentes le preguntó que a qué se refería, que, si se trataba de que cambiaban los puestos o la organización. Pero no, no era eso, sino que quería decir que había muchos empleados que se veían forzados a … desvincularse.

¿Cuál es tu situación laboral?... pues me acabo de vincular con la oficina de empleo

Con experiencias como esta me vienen a la mente otros encuentros que tuve con consultores en el pasado. Recuerdo que una vez nos reunimos con un par de ellos que trataban de vendernos sus servicios. Venían de un bufete de abogados, que para mantener la confidencialidad pongámosles un nombre americano que mola más, los llamaremos Harrison&Smith.

Venían a vendernos su saber hacer para temas de protección intelectual. En un momento, la conversación fue algo así como:

-…nos preocupa el caso en que un empleado abandone la organización.

-En Harrison&Smith tenemos un protocolo que cubre todos esos casos

-… los cambios de departamento…

-En Harrison&Smith hemos establecido un protocolo para ese tipo de situaciones.

 

Y así continuamos durante un par de horas planteando nuestras dudas y descubriendo que en Harrison&Smith tenían un protocolo para cada situación que se nos ocurriera imaginar. La verdad que cuando un par de abogados bien trajeados y con corbatas de Hermes te hablan de que disponen de protocolos, eso suena a algo muy caro. Y unos consejitos gratis de amigo, ¿no tendríais?

Oye, en lugar de protocolos me pones unos consejitos gratuitos de colega

Al finalizar la reunión coincidí con uno de ellos en el baño. Me llamó la atención que unos señores que disponían de protocolos para todo, no tuvieran uno para lavarse las manos después de ir al servicio, ¡esos “protocolos” te los enseñan de pequeñito! Ya no recuerdo si les di la mano al despedirnos, pero sospecho que lo hice, me da asco sólo de recordarlo.

Esto ocurrió en tiempos anteriores a la pandemia, pero con esas costumbres de higiene como los que mostraron, me da a mí que en Harrison&Smith ha habido bajas…o desvinculaciones de la vida terrenal

Choca esos cinco…no, mejor inclinación de cabeza, que, aunque no lo parezca soy de ascendencia japonesa

Pero tampoco podemos demonizarlos a los pobres consultores porque bastante tienen con lo que le ha caído encima. Son de estas personas que, por su deformación profesional, no saben disfrutar de la vida.

Cuando comen en un restaurante piensan que se podría optimizar el rendimiento si en lugar de cambiar la vajilla entre plato y plato se sirviera todo en el mismo, o ya que se enciende el horno, que consume mucho, se aprovechara para todos los platos.

En un concierto de música clásica, en lugar de embelesarse con la melodía, se dedican a estimar los ahorros que se conseguirían si se “desvinculara” a la mitad de los violinistas, total si van a tocar todos la misma nota, ni se percibe si son la mitad. A los de percusión, los pondría a tocar algún otro instrumento en sus muchos ratos libres. Y si en lugar de especialistas en cada instrumento, contrataran a músicos multidisciplinares (el conocido hombre orquesta) la efectividad de la compañía mejoraría en proporciones impensables.

Qué estrés de trabajo…toco el triángulo en una orquesta, para una nota que doy, no puedo fallar.

Pero también nos hacen pasar algunos momentos divertidos. Hace años recuerdo que se puso de moda el llamado “Bingo Business”, que era lo que hacíamos en esas conferencias aburridas a las que nos enviaba nuestro jefe porque no podíamos ser único departamento en faltar.

¿En qué consiste? Se traza una cuadrícula de 5 x 5 y en ella se rellena aleatoriamente con palabras como: optimización, win-win, slide, sinergia, implementación, estrategia, business plan, liderazgo, digitalización, coach, master, management, CEO, empoderamiento, action plan… y otras que se te ocurran y que estén de moda en la industria en la que te mueves. Puedes competir con otros departamentos y tampoco es necesario que sean las mismas en cada cartón.

Me falta un "coach" para el bingo

El juego es muy simple, es como el bingo, vas tachando cada una de las palabras según las va diciendo el conferenciante, con la única e importante diferencia de que la “línea” y el “bingo” no se cantan con un grito, sino que te quedas calladito en tu sitio y conteniendo la risa si es que puedes. Aquí solo se gana la honrilla o lo que te hayas jugado con otros asistentes.

Este juego no tiene más que beneficios, te entretienes un rato y consigues estar más atento a la conferencia que cualquiera en la sala, tu aprovechamiento será muy superior y dejará impresionado a tu jefe cuando le hagas un resumen.

En todo caso, lo más importante es que si no eres uno de ellos no te acabes por convertir, como le pasó a un amigo mío que estaba a punto de irse de vacaciones y le dijo a su mujer: “cariño, gestiona tu neceser”

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