Y ya van 19




Hace casi un par de años, cuando decidí que molaría tener un blog, estuve pensando en el tema sobre el que podía tratar. Parece que proliferan los de cocina, moda, decoración… pero además de que mis conocimientos no me dan para aportar nada relevante, queda poco viril para un machote como yo. De cosas de hombres tenemos los de fútbol, pero es que a mí no me gusta demasiado y no lo sigo. También son “suficientemente” viriles los de coches y motos, pero es que me aburre solemnemente el tema. Otra opción que abunda es de manualidades, pero para alguien que sabe colgar los cuadros y poco más, se iba a quedar un tanto vacío de contenido. Así que cuando ya estaba a punto de tirar la toalla, convencido de que nada podía aportar al universo de los blogs, se me ocurrió que podía tratar de lo que mejor que se me da…las tonterías, porque de coches, fútbol, decoración…sabré poco, pero tonterías, esas se me ocurren casi a diario.



Por aquellas fechas me apunté a un curso de cocina. Durante las clases aprendimos algo, pero lo mejor de todo es que nos echábamos unas risas y lo pasábamos en grande, y de todas estas experiencias surgió la historia de la “rarita” y sus compañeros. Quizás no sea del todo cierto el que aprendiéramos algo, porque tiempo después intentamos quedar para cocinar y cenar y alguien calificó como deporte de riesgo comerse cualquier cosa que hubiera cocinado él. Del cachondeo y buen rollito no quedó la menor duda.



Pasaron unos meses en los que me dispersé un poco hasta que me planté y me dije, que si bien, las chorradas se me ocurrían con frecuencia, también había que estimular la imaginación y ordenarlas. Fue entonces cuando me “impuse” la frecuencia de una historieta cada mes, empezando por una que ya tenía escrita de las primeras vacaciones con los amigos.



En historietas posteriores tratamos sobre verdades incuestionables, como que es mucho mejor partido un opositor a notarías que un motero,  incluso un informático es mejor, me atrevería a decir. También nos adentramos en los riesgos y emociones de conocer a la familia política. “Personalidad y verduras” supuso el inicio de una buena fuente de inspiración, la tonterías que te llegan a través del correo electrónico o del Whatsapp. Una imagen, con una pregunta tonta y se me empezaron a ocurrir variantes aún más tontas. De las mismas fuentes surgieron mi versión sobre las redes sociales, la reflexión sobre la importancia de preguntar con exactitud, las expresiones del clero, los líos de los juzgados o la de ese pobre que pensaba que “fornicar” era una empresa de alquiler de coches.



Aunque esta última nos es autobiográfica, je, je, si que han existido algunas. A la ya mencionada de las vacaciones de la juventud, tenemos el “remake”, a mi manera, de las vacaciones del año pasado. Tampoco olvidemos cuando me dio por la ecología y por plantar calabacines o cuando me puse melancólico y di un “repaso” a los compañeros de mi colegio.



También han existido historietas que podríamos llamar estacionales, una de la Navidad y otra de los carnavales, donde descubrimos el bonito disfraz de aguacate, ya sabéis, cartulina verde y una buena barriga cervecera. Como excepción, que se puede repetir, en una historia dedicada, vivimos las desventuras de la princesita Esther, en honor a una amiga del mismo nombre que se gana la vida con las magdalenas, de las que doy fe que están más comestibles que las de nuestra princesita.



Con todas estas historias nos plantamos en junio, donde no se cumple la regla de una por mes. El caso es que yo ya había colgado el “repaso” a mis compañeros del colegio, y mi antiguo profesor de escritura nos envía una convocatoria para un concurso. Resulta que el 15 de junio es el día internacional del viento (¡habrá días suficientes para todo!) y con tal motivo la editorial Zenda en colaboración con Iberdrola crearon un concurso cuyo requisito era que el relato presentado contuviera la palabra “viento”. Otro requisito es que la presentación del mismo debía ser a través de Twiiter, Facebook o un blog. Mi opinión y soltura con las redes sociales ya la conocéis, así que solo me quedaba el formato blog. Pero yo ya tengo un blog y no era cuestión de crear otro. Ya conocéis que tiene su sesgo, y tampoco estaba dispuesto a “estropearlo” con cosas serias, así que me pareció perfecta una idea que se ocurrió hace varios años de las flatulencias de Jonás. Así mi relato de diferenciaba de los “vientos” del resto de concursantes y como lo patrocinaba Iberdrola, ¡qué mejor que hablar de energía!



Ojeando un poco los trabajos del resto de los concursantes, vi un montón de relatos serios y aburridos (sin ánimo de ofender). Una de las concursantes tenía en su blog una foto, suya imagino, recogiendo un premio al lado del mismísimo Vargas Llosa, ¡y yo con mis flatulencias! Los criterios de valoración eran la calidad literaria y la originalidad, que no cumplí porque ni estuve entre los 20 primeros. Me da a mí que estos de Iberdrola no son tan verdes como nos quieren hacer creer y no apuestan por las energías alternativas. Tenedlo en cuenta cuando renovéis el contrato.



¿Y ahora qué? Os preguntareis. Pues a partir de ahora  seguiremos con la inspiración que me viene con las bobadas que me llegan pero también me gustaría alternar con una serie de inspiración autobiográfica, y digo inspiración, porque aunque la realidad siempre supera la ficción, no todo lo que escribo es verdadero. De momento ya he dado demasiadas pistas, los detalles, a partir de los meses venideros.



Buen verano a todos y nos vemos en septiembre, que empieza el curso.
 

 
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