Un gato celestial

 

Mi gato es divino

 

Seguro que has oído muchas veces a los orgullosos dueños de un minino afirmar que su gato es divino. Sin ánimo de quitarles mérito o discutir con ellos, de lo que estoy seguro es de que no tanto como el protagonista de nuestra historia.



 

Un cielo de gato

Todo comenzó con un halo de misterio en el barrio madrileño del Retiro. Allí, una mujer tenía un gato llamado Cuchu y comprobaba inquieta que el minino desaparecía de casa todos los días a la misma hora.

Como la fidelidad de los perros no aplica a los gatos, creo, ella comenzó a sospechar que su mascota tenía una doble vida y quizás otra familia, así que un día se dispuso a resolver el misterio.

Para ello, siguió al gato en su escapada diaria. Ya me lo imagino como en una película de espías, gabardina con el cuello subido, sombrero calado hasta las orejas y un periódico con 2 agujeritos por los que mirar.

Bueno, aunque esto es imaginación mía, que no sé cómo se espía a un gato, que tienen los sentidos muy desarrollados.

 

¿Dónde estará mi carro…digo mi gato?

Pues en contra de lo que se esperaba su dueña, que imaginó que Cuchu fuera a alguna casa donde le dieran de comer o a los contendedores de algún restaurante de 3 estrellas Michelin, su gato… iba a misa.

Como lo oyes. Cada día el minino entraba en la Parroquia de San Antonio de Padua.

¿Curioso verdad? Lo digo porque el patrón de los animales es San Antón. Se ve que esa parroquia le pillaba más a desmano, o a despata.

El caso es que descubrió que su gato era un feligrés habitual, que entraba por el pasillo central con parsimonia hasta encontrar un sitio que le gustase donde escuchar el sermón en absoluto silencio.

Esa iglesia no debe tener roedores escondidos, que eso ya sería otro cantar.

Lo curioso es que para los habituales de la iglesia, esta escena no les sorprendía y ya consideraban al felino como un feligrés más.

Incluso comentaban otros asistentes que parecía sentirse muy relajado con el sonido del órgano y la paz del recinto. Me da a mí que en su casa había demasiados niños que no le dejaban dormitar en paz.

Que se confesara por robarle sardinas del plato a su dueña, no consta, pero todo es posible, que ya era como un parroquiano más.

Un auténtico “gatólico” diría yo.

 

Mi perro tiene abono transporte

Pero ha habido otros muchos animales que se sepa que han tenido un comportamiento algo alejado de lo que se espera de ellos.

Una perra llamada Eclipse tomaba el autobús en Seattle para ir desde su casa a su parque de perros favorito.

Dicen que todo comenzó cuando el dueño se detuvo delante de la parada para apurar su cigarrillo, entonces llegó el autobús, se abrieron las puertas y la perra subió ella sola sin su dueño.

Cuentan otros usuarios que se sentaba como un pasajero más y miraba por la ventanilla hasta reconocer su parada. Muchos afirman que verla en el bus les alegraba el día.

Eso sí, un auténtico chollo para su dueño que, en lugar de tener que llevarla al parque cada día, le colgaba el abono transporte del collar y se quedaba en el bar tomándose una cerveza mientras ella iba sola.

Lo que ya dudo es que fuera capaz de recoger sus propios excrementos y meterlos en una bolsita, eso ya sería de nota.

 

Este bicho va por mal camino

Pero no todas las mascotas son tan ejemplares como las que hemos visto hasta ahora. Es más, yo creo que lo normal es lo contrario.

Como es el caso de la cabra galesa que era conocida por entrar a los supermercados a robar. Al menos no se iba a la sección gourmet, hacía robo de subsistencia en la sección de verduras.

Yo, si me encuentro a una cabra en el super sigo su ejemplo, es el indicador perfecto de la frescura de los vegetales. Si la cabra los mordisquea es que son los más frescos.

Aunque para fresco la foto que vi una vez en internet de una conocida marca de lechugas embolsadas. ¡Un usuario del super mostró una ranita dentro de la bolsa!

Es como la ingeniería de caminos de antes. Si quieres hacer una carretera entre dos pueblos, coge un burro de uno de ellos, llévalo al otro y déjalo suelto para que vuelva a casa. El camino que siga el burro, es el más directo y menos esforzado.

 

A robar a los turistas, pero con humor

Los que ya tenemos cierta edad recordaremos los dibujos animados del oso Yogui y su compañero Bubu que se dedicaban a robar las cestas de picnic de los campistas.

Bueno, pues eso no son solo dibujos animados, que cualquier animal intentará hacer lo mismo.

No hay más que ver los montones de videos de turistas desprevenidos a los que algún macaco les quita el bocadillo de las manos.

Dicen los animalistas que las especies más proclives son los macacos de cola larga, los babuinos y los monos capuchinos. No confundir estos últimos con los monjes, que estos puede que estén siempre pidiendo, pero no roban.

Ya sabéis eso de que el hombre desciende del mono. Va a ser que los que descienden de todas estas especies se meten en política, por eso de robar.

Las gaviotas, también son unas grandes ladronas. Por la mañana al puerto, a ver si pillan algún pez en el tránsito del barco a la lonja y por la tarde a la playa, a ver si algún bañista se separa del bocata que se ha llevado para merendar.

Y volviendo a los políticos, hay unos que tienen gaviotas en su logotipo.  Y luego decimos que nos engañan, ja, ja.

 

Pero esto de robar, está como que muy extendido

Otros animales algo mangantes que están proliferando mucho últimamente son los jabalíes. De momento se conforman son rebuscar en las basuras, pero nada indica que no evolucionen como ya se conoce de algún mapache americano.

Sí, ya se han dado casos de mapaches que entran en casa para llevarse todo lo que pillan.

Es como tener un hijo recién independizado de esos que van semanalmente a la casa familiar a dejar la colada y a hacer la compra en la nevera materna.

Como las ardillas que se cuelan en las máquinas de vending, ¡se aprovechan de su tamaño!

 

Y otros vicios humanos de los animales

Ya hablamos de los corzos borrachines en una anterior entrada, aunque no lo hacían por vicio sino porque les gusta la fruta.

 ¡Mira, cómo a Ayuso!

Pero es que en Tailandia se han visto monos robando latas de cerveza a los turistas, abriéndolas y bebiéndoselas.

Una vez escuché que una de las claves de la evolución humana fue el tener dedos oponibles que nos permitían coger y manipular objetos. El Homo Habilis comenzó a desarrollar esta habilidad.

Pues bien, estos monos ya están en el camino de la evolución, han encontrado utilidad a sus dedos enfrentados. Lo siguiente será aprender a teclear en el móvil y ya serán casi humanos

 

Y bien, eso es todo por hoy. Si tienes alguna mascota con comportamientos humanos, pues antes de llevarla al circo, ¿qué tal si nos lo cuentas en los comentarios?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comenta lo que te apetezca

 
Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.