Una borrachera accidental
Hay quienes tienen problemas de alcoholismo. Incluso se podría decir que afecta a ciertas sociedades que lo sufren en mayor medida, seguro que ahora mismo estás pensando en algunas que tienen fama de borrachuzos, pero seguro que ni te esperas de quienes te voy a hablar.
*Imagen creada con IA
Esos de allí parecen borrachos
Resulta que, en la región francesa de Borgoña han visto que los casos de embriaguez están aumentando últimamente.
Claro, pensarás, con esa fama de producir buen vino, es fácil que se les vaya la mano empinando el codo.
Pero no, resulta que el problema no lo tienen con los lugareños, sino con los corzos.
Quizás estés imaginando vertidos de vino sobrante al rio, o que, como los animales son espabilados y se adaptan al entorno, aprovechan para colarse en las bodegas y meter su hocico en los toneles.
Nada más lejos de la realidad, los corzos serán borrachines, pero honrados. No se dedican a robar vino en las bodegas, lo que ocurre es que, en primavera, se emborrachan comiendo frutas fermentadas.
Ya sabes que el alcohol del vino viene de la fermentación del azúcar de las uvas.
Te conozco. Ahora estás buscando tu excusa para la próxima vez que se te vaya la mano. ¡Cariño, que no he ido al bar, es que compras la fruta de oferta y está demasiado madura!
No sé yo si te servirá, pero prueba, que base científica hay detrás.
Ese corzo va haciendo eses
¿Y cuál es el efecto? Pues el mismo que en humanos, que se mueven de manera imprecisa, se ponen a correr a loco o que se caen al suelo y no se pueden levantar…
Si has estado alguna vez en Magaluf, ya te haces una idea. No llegan a ser como los ingleses, los corzos no tienen happy hour, pero se aproximan.
Que se vuelvan más chismosos y se pongan a criticar la cornamenta del vecino…pues como no tenemos traductores no sabemos, pero todo es posible.
Eso sí, al igual que un borracho al volante es un peligro, estos corzos ebrios también lo son para la conducción. Si ves uno cerca del arcén, ten cuidado, nunca sabes cómo va a reaccionar, y los picoletos no les multan a ellos.
Otro problema que tienen los ciervos borrachines es que son una presa más fácil para sus depredadores.
Si estás de parranda no estás pendiente de los peligros que te acechan y aunque lo estés, si no puedes correr rápido, pues te pillan.
Así es la naturaleza. A los espartanos lobos, que no prueban el alcohol, se les premia con unas presas fáciles y seguro que más sabrosas.
No me digas que no estarán muchos más ricos unos riñones al Oporto o un costillar al brandy que a palo seco, como toca el resto del año.
¿La embriaguez es normal en el mundo animal?
Pues aparte de los humanos, que muchas veces somos muy animales, esto de agarrarse una buena cogorza no debe ser nada fuera de lo común en el mundo salvaje.
Y claro, esto se da entre los que comen frutas, que a los carnívoros no les pasa. A ver si las dietas vegetarianas no son tan saludables como nos las pintan.
Por ejemplo, no debe ser extraño ver elefantes que, después de comer fruta algo fermentada, acaben dando tumbos por la sabana.
Vamos, ¡como una despedida de soltero!
Y esa expresión de agarrarse una buena trompa ¿vendrá de aquí? Pues parece que tiene sentido.
Otros que también se lo pasan como enanos con esta fruta un poco pasadilla son los chimpancés. Y teniendo en cuenta de quién descendemos, yo ya empiezo a comprender mejor algún comportamiento humano.
Además, no te ocurre a ti que cuando llevas alguna copilla de más te vuelves más simpático. Pues a los primates también les debe pasar, porque unos científicos los grabaron compartiendo fruta fermentada y esto es rarísimo, porque no son de compartir la comida.
Esto es como cuando el grupo de colegas se viene arriba, y empiezan a pedir rondas de diferentes marcas de ginebra para impresionar el resto.
¡Eh Kong, prueba estos melocotones, que son de hace 1 mes!
Y otros borrachos que no sean mamíferos
Si claro, que lo de mamífero no tiene nada que ver con estar mamado.
Por ejemplo, a los pájaros les ocurre lo mismo, que también les gusta la fruta madura.
Las consecuencias, que no remontan el vuelo… en sentido literal. También que son incapaces de volar en línea recta o incluso que se caen de las ramas donde están posados.
Recuerdo los pájaros que hemos tenido por casa. Para dormir se hacían una bola y encogían una de las patas. Si ya es complicado mantener el equilibrio así, ni me imagino con unas “frutas” de más.
Además de dificultades para mantener el rumbo, los pobrecillos también pierden algo de visión, como los humanos, y son más proclives a estamparse contra las ventanas.
Eso sí, contra las que están limpias, que en las de mi casa nunca ocurre. No es guarrería, es preocupación por los pajarillos. Ya quisieran los ecologetas preocuparse tanto de la naturaleza como yo, je, je.
¿Te acuerdas de aquellos loros un poco faltones? Sí, esos que se dedicaban a insultar a los turistas. Pues lo mismo no era toda su culpa, que quizás fuera por la calidad de la fruta que les ponen sus cuidadores.
¡Es que los recortes afectan donde menos te lo esperas!
Pero los animales inteligentes no se emborrachan
Bueno, no estaría yo tan seguro. Los humanos estamos en la pirámide de la evolución y ya ves.
Pero si nosotros no te parecemos suficientemente inteligentes, pensemos en otro animal que sí tiene fama de serlo, el delfín.
No, no me refiero a que acompañen a los cruceros de lujo por ver si tiran restos de Moët&Chandon, es que, según cuentan los científicos, a veces se les ve jugando con peces globo porque liberan toxinas que parecen “colocarlos” en un estado de relajación.
¡Pero qué pillines los delfines!
¿Va a ser por eso por lo que siempre tienen esa cara tan simpática?
Y lo que digo yo, si vemos estos comportamientos y teniendo en cuenta que la naturaleza es sabia…no hace falta que diga más ¿verdad?
Pues aquí se acaba la entrega de hoy, que me voy a tomar unos vinitos.



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