Disfraces de carnaval

Disfraces de Halloween

 


 

Lo de disfrazarse para pasar un rato divertido, pues está muy bien, pero antes de elegir los disfraces hay que tener un poco de cabeza y esto es algo que no abunda en nuestros tiempos. Y si no, mira la ocurrencia de disfraz de un chaval británico.

 

disfraces de muerte


 

Disfraces originales de carnaval, de Halloween…, no de idiota

Resulta que un chico británico, que por allí andan un poco trastornados, se le ocurrió un disfraz un tanto curioso.

Tuvo la genial idea de disfrazarse de muerte, ya sabes, con capa negra y guadaña. ¿Y que tiene eso de disfraz original si lo vemos cada día de los muertos? Te preguntarás.

Pues lo original es que no era ni carnaval ni Halloween…y se colocó en el tejado de un hospital mirando a los transeúntes.

Pues sí, los pacientes y el personal del hospital se pusieron algo nerviosos y, como no quiso bajarse de allí voluntariamente, acabaron por llamar a la policía.

200 libras de multa más el precio del disfraz le costaron la broma al chaval. Pero yo creo que es que le tocó un abogado de oficio un poco negligente. Allí, en la verde campiña inglesa con una guadaña, bien podría haber alegado que era jardinero.

¿Y lo de la capa? Pues un jardinero elegante, ¿no llevan capa los lores británicos?

Eso así fuentes del ministerio afirmaron que milagrosamente se habían reducido las listas de espera. Es como ir a Lourdes o Fátima, llegas en silla de ruedas, ves la muerte acechando donde vas a operarte…y sales corriendo.

 

Unas bromitas para animar al personal

Pero eso de acojonar a los enfermos que entraban al hospital, aparte de aligerar las listas de espera con los que se dieron la vuelta, no es algo tan fuera de lo común.

Recuerdo en mis tiempos de la EGB. Un año les dio a los curas del colegio por hacernos una revisión médica, así que nos llevaron a toda la clase, más de cuarenta, que en el siglo pasado las clases eran numerosas, de camino a la enfermería.

Y allí, por orden alfabético, mientras unos esperábamos en la salita, los Alonso, Álvarez y demás comenzaban a entrar a la consulta. Al salir, lo hacían quejándose, gimiendo y agarrándose alguna parte del cuerpo como si estuvieran doloridos.

Todo ello para acojonar un poco al resto que nos preguntábamos qué clase de tortura era a la que nos iba a someter el médico del colegio. Más de uno hizo intención de escaparse de allí.

Yo, si no lo hice, es porque me paralizaba el miedo, que aprensivo soy un rato.

Por suerte, apellidándome Ruiz, después del susto inicial, pude ver a algún compañero que salía sin lamentaciones y por su propio pie.

Algo parecido lo volví a ver años más tarde en la mili, solo que al graciosillo de turno le cayó el primer arresto.

Y volviendo a los tiempos de estudiante. Al final la revisión médica fue completamente indolora. Una auscultación con el fonendoscopio y poco más. Nada de vacunas ni jeringuillas, que era, y sigue siendo, el mayor de mis temores.

Eso sí, lo más peligroso fue una dosis de radiación, porque nos pasaron a todos por los rayos X.

Sí, nos chupamos como unas 8 dosis, la nuestra y la de otros 7 compañeros, porque recuerdo que la sala donde estaba la máquina era de un tamaño reducido y entrábamos en lotes.

El doctor se ponía ese delantal de plomo, pero nosotros a pecho descubierto.

Eso sí, nos lo pasamos en grande viendo cómo eran nuestros compañeros por dentro. Fue como una sesión de cine.

 

Este no iba disfrazado

Pero ya que hablamos de muerte, vamos con la de verdad.

¿Habías oído lo del gato del asilo que “olía” la muerte? Te lo cuento.

Pues resulta que en un asilo francés tenían un “lindo” gatito, que tenía la costumbre de acostarse en la cama con algunos ancianos.

Hasta ahí podíamos pensar que era un animal adorable, que hacía compañía y se dejaba acariciar por los abuelitos, pero nada más lejos de la realidad.

Con el tiempo, los cuidadores del centro se dieron cuenta de que en la cama en la que se acostaba el mínimo, el anciano correspondiente la palmaba esa noche.

Lo malo es que tardaron más de 30 fiambres en darse cuenta de la coincidencia.

No sé si es que quizás cuando uno está a punto de irse para el otro barrio huele a sardinas, pero el gato tenía una fiabilidad increíble.

Llegado el caso, me hace a mí eso este gato y le arreo un zapatillazo que le mando con sus malos augurios a otra habitación.

Lo que me sorprende es que la dirección del centro no mandase el minino a paseo. Muy mala publicidad para el centro.

Mira, una compañía de seguros de decesos daría una buena pasta por el bicho, para ellos vale más que un cerdo que huele trufas.

 

Otros disfraces de carnaval originales

Pero volvamos al tema de los disfraces controvertidos que han dado algún quebradero de cabeza a su portador.

La actriz Julia Fox decidió llevar el famoso traje rosa de Jackie Kenedy y creo una buena polémica.

Pero ¿qué paso?, si la mujer de JFK destacaba por su elegancia y saber vestir.

Bueno, es que no fue solo el traje rosa, es que, para darle un toque de mayor realismo, lo manchó de lo que se suponía que eran los restos de sangre de su marido el día de su asesinato.

Las redes se pusieron un poco alteradas por lo macabro.

¡Qué susceptibles son algunos! Si no siquiera eran manchas de sangre de verdad, que eran de pintura. Disfraces más  ”gore” se ven cada día de difuntos.

 

Mi disfraz no deja indiferente a nadie

Eso debió pensar el príncipe Harry, el pequeño de la familia y un poco díscolo, el día que decidió vestirse de nazi. Sí, se fue de carnaval de tal guisa con el brazalete de la esvástica incluido.

¡Si Churchill levantara la cabeza!

Mira, ahora que se han vuelto de USA con las orejas gachas porque sus negocietes no funcionaban bien, para la próxima fiesta de disfraces a la que les inviten que busquen uno de animal, para poder llevar el rabo entre las piernas.

Aunque sin duda, para mí, el disfraz más icónico de los últimos tiempos es el del Cristo de Borja.

Yo lo he visto en varias versiones. Una de ellas es una caja rectangular en la que sacas cabeza, brazos y piernas por los laterales con el cuadro pintado en medio.

Tiene su mérito, porque hay que saber dibujar el Cristo con el estilo del fresco “restaurado”. Y eso requiere muchos años de “desentrenamiento”.

Pero otro mucho mejor es usar la caja sacando la cabeza por delante, con maquillaje, peluca e imitando la cara del Cristo…o el cristo de cara.

Bromas aparte, nada ha salido más rentable al pueblo que esta “restauración” del Cristo. Miles de turistas lo visitaron y hasta hicieron un musical en Broadway sobre el tema.

 

Y son esto acabamos el tema de los disfraces curiosos. Si conoces alguno original, propio o ajeno, descríbelo en los comentarios y no reímos todos.

 

 
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