EL karma te persigue

 

Lo que significa el karma

 

 

 

Siempre se ha dicho que hay que ser buena persona, que todos los malos actos te los hace pagar el karma más adelante. ¿Tú te lo crees? Pues más vale que lo vayas haciendo porque ejemplos hay de que el karma existe, y aquí te contamos algunos

el karma existe

 

 

El karma de la vida existe

Aunque no hayas viajado nunca en avión con Ryanair seguro que has escuchado noticias sobre sus polémicas medidas y su no menos peculiar CEO.

El precio de sus billetes son una ganga, pero siempre hay añadidos que hacen que volar con ellos no sea el chollo que parece. Que si las tasas aeroportuarias, pagar por usar el baño, por llevar una maleta de mano…todo son excusas para sacarte la pasta.

El caso es que Michael O´Leary, que es así como se llama del jefazo de esta aerolínea de bajo coste, fue a cenar a un restaurante. Todo transcurrió según lo esperado hasta que llego el momento de pagar la factura, momento en que descubrió una sorpresita.

En la factura, además de lo que había pedido, se encontró con varios cargos extra. Le añadieron 7,95 € por disponer de espacio adicional para las piernas, 9,95 por asiento prioritario y 19,95 por reserva en área tranquila.

¡Esa es la prueba de que el karma existe, justicia poética! Y poco le cobraron me parece a mí.

 

El karma para la gente mala

Porque si nos ponemos estrictos también le podían haber añadido algún cargo más.

Por ejemplo, que le cobrasen por sentarse en la misma mesa con sus amigos, porque, no sé con esa aerolínea, pero en otras, si compras 2 billetes y no pagas el elegir asiento, lo más probable es que no os toque juntos.

También le podrían haber añadido un extra por usar el baño y también por utilizar cubiertos. Sería curioso que en un restaurante te añadieran un sobrecoste si quieres usar tenedor. Más de uno comería con las manos o se los llevaría de casa.

Tampoco es tan extraño, la difunta reina de Inglaterra lo hacía. Fuera donde fuera a comer llevaba su propia cubertería, pero eso era cuestión de protocolo, no de ahorro.

O por la factura en papel. Imagínate que el camarero te la “canta” y si quieres verla impresa te cobrasen un par de eurillos. ¿No lo hacen con la tarjeta de embarque?

Al final, todo se quedó en una broma de restaurante y no se sabe si tuvo que llegar a pagar esos sobrecostes, pero imagino que no, que los del restaurante son más decentes y solo querían un poco de publicidad para sus redes sociales.

Eso sí, la cara que se le debió quedar debió ser todo un poema, aunque comentan que lo aceptó con humor.

 

Pero él no es el único

Seguro que en algunas ocasiones has pensado en que el karma debía devolvérsela a algunos que nos han hecho la vida más complicada.

Ahora que no puedes ir a hacer ningún trámite sin tener cita previa, no estaría mal que el karma se la devolviera a su “inventor”. ¿Te imaginas que le da un apretón y no le dejan usar el baño sin cita previa?

Y para conseguirla 3 pantallas, leerse los documentos legales y aceptar que no se dañará el planeta usando demasiado papel higiénico.

O a esos pesados que nos llaman a la hora de la siesta para que nos cambiemos de compañía de seguros ¿no te gustaría saber su número de teléfono personal para devolverles la llamada? Claro, si no les puedes contestar cuando te llaman, lo cortés es devolver la llamada cuanto te venga bien…quizás de madrugada.

 

Explicando lo que significa el karma

Y ahora que menciono las llamadas molestas me acuerdo de cuando hacía la mili, sí ya sé que ha llovido un poco.

Los días que te tocaba guardia en la garita tenías que responder al teléfono porque podía ser el oficial interesándose por las novedades de la vigilancia.

El caso es que ha mejorado la tecnología un poquito desde entonces y los teléfonos del cuartel recuerdo que eran de esos de góndola (pregunta la IA si no sabes lo que es esa antigualla), por lo que saber quién te llamaba era imposible.

Nada de ignorar algunos números como hacemos ahora con los que llaman durante la siesta, porque como podía ser el capitán te jugabas un arresto si no contestabas, así que era obligatorio hacerlo.

Los “cabrones” de tus compañeros, sabedores de aquello, tenían la costumbre de llamar desde el teléfono del barracón y cuando respondías gritaban al unísono: “chúpame la p…” o alguna lindeza similar.

Pues bien, ya llevaba 2 de sus agradables llamadas cuando decidí que había que repartir un poco de karma o, si lo prefieres, donde las dan las toman.

Esta vez fui yo el que llamó al barracón y pregunté por el que consideraba el más espabilado del regimiento. No fue sencillo, te lo garantizo.

Entonces le expliqué que hacer esa bromita a las 10 de la noche les podía resultar muy divertido, pero como yo tenía que estar despierto hasta el relevo de las 2 de la madrugada, podía devolvérsela un poco más tarde.

Creo que hasta el más tonto entendió que tendrían que buscarse otro entrenamiento si esa noche querían dormir.

 

Pero todavía quedan más casos

 

Se cuenta por los mentideros de internet la historia de un fanático calentólogo, de esos que nos quieren prohibir nuestros coches. Pues bien, todavía se escuchan las patadas que le daba a su coche eléctrico cuando le dejó tirado en medio de un secarral.

Y solo faltaba que hubiera sido frente a una gasolinera y con los que repostaban allí riéndose a mandíbula batiente.

O el caso de un gurú del minimalismo que presentaba su nuevo libro sobre cómo vivir con poco. Cuando llegó el turno de preguntas uno de los escasos asistentes le preguntó que por qué debería comprarse su libro si el mismo promulgaba vivir con poco.

Uno de los casos de karma instantáneo son esos casos en que la gente tiene prisa.

Esto es muy americano y solo lo he leído por internet, pero la gente disfruta mogollón cuando el tipo que se salta la cola de Starbucks, porque se cree más importante que el resto, se tropieza y se tira el café encima.

Pero de nuevo en el ámbito local. Un conocido mío disfrutó mucho cuando el conductor que tenia detrás, que le iba “lamiendo el culo” mientras hacía aspavientos, decidió que no podía aguantar más detrás de un tipo tan lento y aceleró para adelantar en raya continua.

Lo que hubiera pagado por ver su cara al comprobar que iba despacio porque el de delante suyo era un coche de la policía.

Y ya que comenzamos hablando de aviones, sigamos con ello. Nos os encanta ver a esos tipos que van corriendo hacia adelante para salir ellos los primeros y, cuando se quedan atascados a mitad del pasillo, anuncian que se abre la puerta trasera.

Ya ves lo cabroncete que es el karma, así que acuérdate de la serie de TV de hace unos años “Me llamo Earl”, de un tipo que iba por ahí ayudando a la gente a la que había hecho alguna maldad, y ponle remedio antes de que sea tarde.

Y como siempre te dejo aquí la noticia original, no te pienses que me lo invento.

 

 

 

 

 
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