Subiendo la cuesta de enero

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Se acaban las Navidades, los turrones, las comilonas, los festejos, regalos…y ¿qué nos queda? Pues aparte de unos kilitos de más, subir la consabida cuesta de enero. Ya sabes, todos los gastos que pagaste con la tarjeta que te llegan ahora, más los que vienen. Sin embargo, hay quien aplica soluciones “imaginativas” como la familia que te cuento a continuación.
Puf, ¡como ha subido el coste de la vida!
Eso es lo que debió pensar una familia británica de vacaciones en la costa andaluza cuando tuvo un “pequeño” contratiempo con la abuela. Una cosilla de nada…, que la pobre señora se fue al otro barrio.
El caso es que repatriar un cadáver tiene mucha burocracia y sobre todo mucho coste. Ya comentamos lo que te cobran las aerolíneas low cost por cualquier extra.
Si llevar una maleta más grande o que te impriman la tarjeta de embarque ya supone rascarse el bolsillo, ni pensar lo que te va a costar llevar un ataúd en la bodega.
Y no todo es cuestión de dinero, con la facilidad con la que se pierden los bultos en los aeropuertos, imagínate que facturas a la abuela en su ataúd y acaba perdida por otra terminal.
¿La entierras en efigie? A saber.
Con la cuesta de enero no tenemos presupuesto…pero sí imaginación
Así que nuestra familia protagonista decidió volver a casa como si nada, utilizando los billetes normales que ya tenían comprados.
A fin de cuentas, si el billete de la abuela ya lo tenían pagado, no había necesidad de derrochar comprando un nuevo que, con la cuesta de enero en ciernes, mejor no despilfarrar.
La noticia dice que era una familia británica, así que perfectamente podían ser de Escocia, que ya se sabe que tienen fama de ser de la cofradía del puño cerrado.
No se sabe si adelantaron la marcha o ni siquiera eso y siguieron disfrutando de las vacaciones hasta que llego el día de la vuelta. Si en el apartamento tenían un frigorífico grande, no descarto que hubieran dejado allí a la abuela mientras aprovechaban sus últimas “happy hours” tomando el solillo en una terraza.
Que nadie se ría, actuar con naturalidad
Pues llegó el día de volver a casa, así que maquillaron y pusieron a la abuela en una silla de ruedas, que imagino que ya usaría en el viaje de ida, y se marcharon a seguir con todo el protocolo que implica un viaje en avión.
Entre los 5 familiares se turnaban para empujar la silla, argumentando que la buena mujer estaba bien, pero un poco cansada y, que por eso dormía profundamente.
La verdad es que hay que dudar de la exigencia de los controles que pasaron. Sin embargo, si lo piensas bien, los perros policía que pululan por los aeropuertos están entrenados para detectar bombas o drogas.
Si alguno olió a putrefacción, no haría nada, no es lo que le han enseñado.
Y seguro que le hicieron olfatear la silla de ruedas de la señora por si había algo escondido en la estructura. Se ve que el olor a drogas o explosivos es muy diferente al de un fiambre.
¡El gasto que nos hemos ahorrado!
Tampoco la aerolínea se enteró de mucho. Cuentan las crónicas que en más de una ocasión preguntaron a la familia que si la abuela se encontraba bien, porque debía tener un aspecto bastante lamentable.
La familia sostenía que estaba muy cansada. Solo les faltó enseñar algún video de la mujer bailando los pajaritos, “ve cómo lo ha dado todo en estas vacaciones, por eso está tan agotada”.
El resto de los pasajeros estaba un poco mosqueado, porque cuentan que el aspecto de la buena mujer no invitaba al optimismo sobre su estado de salud, pero aún así la dejaron embarcar en su estado de rigor mortis.
Pito, pito, la culpa es de…
Ante tal escándalo ya están los diferentes estamentos echando balones fuera.
La Benemérita argumenta que a ellos les dijeron que la mujer murió dentro del avión.
Por su parte, la compañía aérea sostiene que a ellos les presentaron certificados médicos de aptitud para volar.
Debe ser que han cambiado los protocolos y a las que están en avanzado estado de gestación se las prohíbe viajar en avión, por los problemas de salud que eso conlleva para el feto, pero a los que están muertos…ya poco pueden empeorar, así que para adentro.
Que les colaron el muerto, como se dice coloquialmente.
Pues este coste, no lo teníamos previsto
Al final, aunque buena parte del pasaje era consciente de que la mujer no estaba en muy buen estado, la compañía afirmó que tuvieron que volver a la zona de embarque porque una pasajera se había sentido indispuesta y requirió de atención médica sin que finalmente pudieran hacer nada.
¿Te imaginas que los del 112 hubieran conseguido reanimarla?
Ero no fue el caso. Lo que ocurrió es que con todos estos incidentes el vuelo salió con más de 10 horas de retraso…vamos, lo normal en un día de los aeropuertos españoles.
Al menos estos pasajeros volvieron a casa con una anécdota que contar en sus siguientes reuniones sociales.
A este muerto le queda mucha vida
Si es que al final una cosita como esa de que se muera alguien no es motivo para suspender los planes.
Ya lo vimos con aquella mujer brasileña que quiso sacar dinero de la cuenta bancaria de un familiar muerto llevándolo al banco. A mi me resulta hasta tierna la ingenuidad de la señora que pensó que aquello colaría.
Y bien, ¿no crees que algo así pueda ser verdad? Pues ya sabes que la realidad supera la ficción, mira la noticia si eres hombre de poca fe.
Y como entendemos que esta “receta” no es válida para muchas familias, si conoces alguna forma original de ahorrarse un dinerillo en esta cuesta de enero, compártela en los comentarios.

